6. Piernas para Nadar
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El sonido del mar en la cueva era una experiencia diferente, pero a la hora de experimentar no había nada como pegarse un relajante baño en aquel mar bravo, amansado al colarse entre las rocas al subir la marea. No le importaba que el agua estuviera fría, ya sólo sus pies mojados al batir de las olas le provocaban un efecto tremendamente relajante, lo suficiente para olvidarse del bullicio y de las incipientes preocupaciones económicas.